Desde Santiago de Compostela C.F. tratamos de entender la escuela deportiva como un lugar de encuentro y diversión que, además de para la propia práctica de deporte, sirva como lugar educativo de los más pequeños. Un lugar donde las niñas y niños desarrollen habilidades y competencias tanto a nivel psicomotriz como a nivel social.

La práctica de un deporte, y sobre todo de un deporte de equipo implica el aprendizaje de una serie de destrezas que les ayudarán no solo a ser unos buenos futbolistas, si no a crecer y mejorar como niños y niñas y como futuras personas adultas. Refiriéndonos con estas destrezas a la adquisición de normas basadas en una lógica  entendible por ellos mismos, adquisición y puesta en marcha de habilidades sociales y de administración de sentimientos y emociones, valores de cohesión grupal y trabajo en equipo de cara un fin común…y un largo etc. de posibilidades.

Cabe decir también, que la labor de las familias en todo este proceso es de vital importancia, pues su buen hacer y colaboración con nosotros es crucial para que entrenamiento tras entrenamiento, y partido tras partido, consigamos que los pequeños sigan motivados a continuar con su vida deportiva.